Una “Menta” refrescante, pero no.

Posted on 08/11/2011

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Dadmelis A. Solórzano

@Dadsolorzano

 

Toque Los Mentas. 05Nov11 - Foto: Carlos Zaurín.

Caracas, definitivamente, es la capital del Rock, pero también lo es de la desidia, de los pogos mal formados, de la anarquía musical y de la imprudencia juvenil en lugares públicos.

El domingo fui a ver, por primera vez en la vida, a Los Mentas. La banda me gusta bastante, pero siempre me había negado a ir a un toque de esos panas, no sé por qué… bueno ahora lo sé, lo comprendo y lo asimilo. Había una cantidad impresionante de adultos, muchachos, muchachitos, muchachitos pogeando, muchachitos todos al fin. “¡Dios, -decía hacia mis adentros-, estoy vieja para estos trotes, pero vine a tripear, -por primera vez-, y hasta ahora vamos bien!”.

Estaba acompañada de Carlos “Kato” Zaurín, -gran amigo-, Rommel Vásquez, Irina Edith, Edward y Marcos. Primero se montaron “Los Javelin”, una de las bandas más geniales y refrescantes que he escuchado hace mucho. Al rato se montaron Los Mentas, con uniforme de gimnasia. Qué simpáticos, vale.

“¡Si, bueno, qué relajada está TO-OH!”, -no realmente-. Vi a unos metros de mi par de muchachos, muchachitos, muchachitos si, colocando en sus manos lo que iba a simular un guante de boxeo. Comenzó el toque, y con el toque el pogo, y con el pogo muchachitos y muchachitas propinándose una golpiza entre unos y otros, en fin, todos recibían golpes a mansalva. Si, bueno, el tiempo en el que yo pogueaba la gente era más tranquila, iban pendiente de empujar y tripear contigo, no de caerse a coñazos hasta que escupieras puta sangre. Pero eso no es lo que provocó mi ira, fue el botellazo que me pegaron después. ¡JA. Botellazo si, botellazo plástico con peso!

(8) Pogo, pogo, pogo NO (8)

Hola vale, panitas de Los Mentas. Buena la banda, si, mi total apoyo para con ustedes. Viva la música hecha en casa. El domingo fue el 1er. Toque al que asistía para verlos. Juro que no sé por qué fui, creo que los métodos de persuasión de mis amigos hicieron su efecto porque siempre me había negado a ir a verlos tocar en cualquier sitio.

Les cuento que casi finalizando el concierto me pegaron un envase de plástico con bastante peso envuelta en una bolsa. ¡Tremendo golpe en la cabeza! Los culpables son su público, el suyo, porque nunca antes había visto semejante turba en la vida, y no la quiero volverla a ver… “¿Por qué vale, por qué?”, se preguntarán con sarcasmo, pues la respuesta es sencilla:

A ustedes como que les fascina aupar, aquello de “¿Qué pasa que no los siento activos? ¡ARRIBA, ARRIBA!” ¡Wohooo… no man, no! Los muchachitos estaban enloquecidos, lanzaban objetos, tal vez no contundentes, pero que podían lastimar a cualquiera sin importar las consecuencias, como me pasó a mi.

Desde el el lunes me estoy levantando con un dolor de cabeza descomunal, ¿Por qué? Por el golpe que recibí el domingo. Todo el día he pasado con dolor de cabeza y vista, ¿Por qué? Porque has estado frente a la computadora, ¡NO!, por el golpe que recibí el domingo. ¿Por qué repites las mismas palabras tantas veces, por qué? Por el golpe que recibí el domingo. Bueno, vacilen. Chao.

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