Lo que dejó el tráfico.

Posted on 26/10/2011

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Dadmelis A. Solórzano

@Dadsolorzano

Hola Alejandro Cañizales, la gente del Tráfico y hasta la de El Universal con su reporte diario. Caracas es la ciudad del caos por excelencia; millones de personas salen a las calles diariamente con actitud hostil a chocarse entre ellos mismos creando el caos colectivo, los retrasos en el Metro de Caracas junto a millones de personas deseando llegar a tiempo a sus trabajos, otros que quieren sentarse porque están “cansados”, o enfermos, es igual a anarquía en masa y la Cota Mil en horas pico, por ejemplo a las 5:30 p.m., siempre está full de conductores agresivos que buscan la manera de llegar rápido a su destino llevándose por delante a todo el que pueden o atormentando a los conductores adyacentes con el atorrante sonido de sus cornetas para que “muevan la cola”.

Es asombroso como las personas son persuadidas de manera anímica por las circunstancias de esta ciudad que constantemente está en guerra con la paz, con las buenas costumbres, con ese sentido de pertenencia ciudadana que debería evocar a la perfecta convivencia, pero no, no, la gente en esta ciudad prefiere escenarios donde el mal carácter sea el resultado de la perfecta ecuación caótica, sobre todo cuando se trata de conducir.

Yo le doy gracias a Dios, casi todos los días, que no tengo carro y rezo para que, algún día, me haga el milagro de enviarme una bicicleta que me pueda transportar desde mi casa hasta el trabajo, desde mi trabajo al Yoga, desde allí hasta la Universidad y finalmente de allá hasta mi casa. Yo confieso que sería muy mala conductora, primero porque no tengo paciencia y segundo porque soy extremadamente distraída.

Las veces que me ha tocado irme en carro a cualquier sitio, por la Cota Mil, me he topado con muy malos conductores, pilotos que hablan y hablan, malos conversadores o tráfico interminable. Entonces hago silencio, trato de mutear la voz de quien conduce y la de la gente mentando madre porque alguien se le atravesó en el camino para escuchar el profundo exterior, las cornetas en su decibel más bajo, miro a través del parabrisas, y observo el perfecto encuadre: un cielo revuelto en el caos. Estas imágenes para ustedes. Chao.

 

“Si no te relajas con esto… ¡Te choco! Chao.”

Paseo por la Cota Mil. Foto: Dadmelis A. Solórzano

Caracas celeste en contraluz. Foto: Dadmelis A.

Carros en la cola. Foto: Dadmelis A.

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