Un plus de No-felicidad: un conato de robo.

Posted on 19/10/2011

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Dadmelis A. Solórzano

@Dadsolorzano

Me reí toda la tarde y no me extrañó porque en realidad me la paso riendo, pero este día en particular se cumpliría aquello que siempre dicen cuando no paras de reír: “Tanta risa es porque seguro algo malo viene en camino”.

Salí de la oficina con rumbo a Mecedores, en pleno centro de Caracas. Llevaba un escote pronunciando, tan pronunciado que varios intentaron propasarse y sintieron la furia y el odio hacia su género por parte de mis codos, sobre todo un Sr. Fulanito que compartió la camionetita para llegar a la Universidad y sintió entre sus piernas la callosidad de codo más profundo y doloroso que los anteriores patanes.

Llegué al sitio, la Universidad Católica Santa Rosa, me reciben varias personas conocidas, entro buscando café y me encuentro con Teilhard. En una mesa como a 20 metros de distancia estaba Esther, Karelem, Elomary y otra muchacha que ni idea cómo se llama. Teilhard y yo nos sentamos con ellas, con toda la mala intención de reírnos de cualquier cosa.

–         Me dijeron que te mudaste para la Guaira.

–         ¡Ay, Teilhard, deja la estupidez! – dice la “Sin nombre”.

–         Me dijeron también que te vieron con un hombrote montada en una moto e ibas de lo más feliz. No sé, así me dijeron.

–         ¡Teilhard, ya!

Y así estuvimos como 20 minutos: risa y risa. Llega Raúl a saludar, lo que se traduce en un instante más de: risa y risa. Me encontré con mi grupo de chiquititas: Kaky, Mayly, Herlis, Milena e Isleida: risa, risa y más risa. Ya basta… ¡Vamos a la parte que me acontece contar!

La parte que me acontece contar…

Salí del centro de la ciudad para irme al margen, a mi casa, en Propatria. Resulta que eran las 9:32 p.m. cuando llegué a la estación del Metro. Saqué los audífonos y puse a todo volumen “Nobody Could change your mind” de Generationals y en modo repetición para darme chance de llegar en esos 7 minutos de felicidad consumada con la música por esos caminos oscuros de la inseguridad.

De la estación del Metro Propatria a mi casa hay unas 4 cuadras, un camino sencillo, sin mucho obstáculo… ¿o si? Comienza a sonar la música y me lanzo a la calle para llegar a casa. Faltando una cuadra llegar salen de la nada un motorizado con su respectivo parrillero. “Ay, papáh”- fue lo que me dije. Cruzan la calle y se paran en la esquina, el parrillero se baja y viene hacia mí. “Tú a mi no me jodes”- fue lo que pensé mientras sonaba la parte funk de la canción. El hombre venía para encima cuando: DADMELIS SE PONE A BAILARLE EN LA CARA AL MUY IMBÉCIL QUE VENÍA A ROBARLE, LE PREGUNTA LA HORA Y EL MALANDRO SE QUEDA CON CARA DE PONCHAO PORQUE NO ENTIENDE QUÉ ESTÁ PASANDO.

Me le fui encima al malandro con un baile estridente, le pregunté la hora, no le di chance de nada hacer absolutamente nada. Seguí bailando con una risa maligna mientras pasaba la calle a la última cuadra para llegar a mi destino: mi hogar, cuando vislumbré al motorizado esperando a su parrillero, achicharrado en la cera contigua por la sorpresa que se llevo gracias ésta, su No-víctima, le sonreí y continué mi camino hasta llegar a la puerta de mi casa y darle stop a mi baile desenfrenado para caer en un manojo de nervios que, gracias a Dios, no caí cuando me encontré de frente con los delincuentes.

Para Tareck El Aissami.

Hola Tareck El Aissami, al parecer sigues siendo ministro de Relaciones Interiores y Justicia, lo que a mí me da igual porque contigo o sin ti en la Cartera Ministerial la inseguridad está en el mismo nivel o un poco más elevado en el último año.

Te cuento que me iban a robar, pero los ladrones no lo lograron y no fue gracias a las actuaciones de tus “cuerpitos” de seguridad que “recorren” las calles de Caracas para brindarle seguridad a las ciudadanas y ciudadanos como yo, no hijo, no fue así.

Lo más impresionante de todo no es que asusté al malandro, no, es que justo a una cuadra de donde se iba a llevar a cabo el robo, que no pudo ser gracias a mis infalibles tácticas de “sorpresa bailable para la delincuencia”, queda la sede regional número 4 del CICPC donde trabajan aproximadamente una centena o más de policías.

A ver, Tareck, ¿Qué vas a hacer al respecto? O pones a trabajar a tus “cuerpitos” de seguridad en pro de la gente o formas parte del problema… ¡Oh wait, ya formas parte del problema, entonces RENUNCIA a ver si alguien que sea serio y esté claro sobre la situación delincuencial en este país pueda llevar las riendas y darle a esos cuerpitos la alegría Macarena que tú no les das. Chao.

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Posted in: Politici-Dad